Concreción

concreción

Concreción

Del lat. concretio, -ōnis.

1. f. Acción y efecto de concretar.

2. f. Acumulación de partículas unidas para formar una masa.

Cuando tenemos el propósito de conseguir algo, parece de sentido común enunciarlo de manera explícita, de manera que “veamos” una imagen lo más exacta posible en nuestra mente de lo que queremos. Este ejercicio es muy sencillo y lo usamos por ejemplo, para evocar el smartphone o el coche que nos gustaría comprar.

¿Haces el mismo ejercicio cuando se trata de algo menos material, por ejemplo, conseguir un ascenso, cerrar un contrato, aumentar la cartera de clientes?

Pues es exactamente lo mismo: solo cuando enunciamos el objetivo de forma concreta y hacemos lo mismo con los pasos para alcanzarlo, estamos dándonos una oportunidad real. Por eso es tan importante. Y también es una de las tres razones por las que muchas personas no consiguen nunca lo que se proponen.

Simplemente, no tienes “instrucciones” para conseguirlo.

¿Quieres esperar mucho para cambiar esto?

Nos gustaría recibir tus comentarios, no tenemos siempre la razón, solo un método efectivo de planificación para conseguir objetivos y ayudarte a vivir mejor.

Consciencia

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Consciencia

Del lat. conscientia.

1. f. Capacidad del ser humano de reconocer la realidad circundante y de relacionarse con ella. El coma consiste en la pérdida total de la consciencia.
2. f. Conocimiento inmediato o espontáneo que el sujeto tiene de sí mismo, de sus actos y reflexiones. Perdió la consciencia de lo que le estaba pasando.
3. f. Conocimiento reflexivo de las cosas. Actuó con plena consciencia de lo que hacía.

¿Sabes cuál es el estado de las personas que trabajan sin tener un sistema para conocer que están consiguiendo cada día para alcanzar sus objetivos?

¿Sabes lo importante que es dedicar el tiempo y esfuerzo necesario a conseguir resultados? ¿y dedicarlo a vivir?

¿Porqué hay tantas personas angustiadas que no consiguen lo que pretenden?

¿Puedes buscar en el diccionario la palabra inconsciencia? ¿y estrés? ¿y fracaso?

¿Crees que tienes un método de planificación que te ayuda a tener bajo control tu actividad orientada a conseguir tus objetivos o propósitos?

¿Quieres esperar mucho para cambiar esto?

Nos gustaría recibir tus comentarios, no tenemos siempre la razón, solo un método efectivo de planificación para conseguir objetivos y ayudarte a vivir mejor.

Está en ti

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Por mucho que intenten vendértelo: no existe ninguna herramienta en el mundo que pueda conseguir que hagas lo que tienes que hacer. Es cierto que algunas son mejor que otras, pero las claves están dentro de ti, no fuera. Si quieres convertir sueños en logros, llámanos. Te explicaremos como hay que hacerlo en una sesión práctica. Si estás desbordado por tu trabajo, llámanos. Te explicaremos como hay que reducir la jornada de trabajo en una sesión práctica. Si quieres mejorar tus resultados, llámanos. Te explicaremos que significa priorizar, enfocar, lograr en una sesión práctica. Pero ten en cuenta que conseguir lo que quieres no es gratuíto: hay que trabajar duro para conseguirlo. Eso si: te garantizamos que es infinitamente mejor que trabajar mucho para NO conseguirlo nunca.

10 cosas que te sucederán cuando planifiques de verdad


planificacion

Lo cierto es que somos seres organizados. Lo que ocurre es que queremos mejorar nuestra organización improvisando constantemente. O recurriendo a herramientas diversas con la esperanza de que nos indiquen el camino a seguir, sin esfuerzo. Pero ya sabemos que no existe el éxito sin esfuerzo y menos si ese esfuerzo está carente de rumbo. La mayoría de las personas que (creen que) planifican tienen la reuniones, citas y eventos anotados en su agenda, bien. Algunas personas, pocas, incluyen en su planificación hitos importantes para evitar incumplir plazos, muy bien. Muchas menos fijan fechas para realizar tareas, magnífico. Casi nadie utiliza su planificación para establecer las acciones necesarias para alcanzar los objetivos, excepcional. Porque nadie les ha enseñado a hacerlo.

Cada vez hay más apps para ayudar a mejorar la productividad personal, al menos eso prometen. pero todas esas herramientas son listas de cosas a hacer, con colorines, alarmas y etiquetas diferentes. O sea: un intento más o menos eficaz para ordenar tareas. La verdad es que no conocemos a nadie al que le haya cambiado la vida (a mejor) por tener una app de organización personal o una agenda superchula requetemotivadora.

Porque eso no es planificar , a lo sumo es agendar, ordenar tareas, clasificar o entretenerse intentado cuadrar el círculo de lo que debería estar haciendo… La planificación inteligente tiene más que ver con un método estructurado de descomponer en acciones concretas los retos que me he planteado para conseguir mis objetivos. Tiene que ver con la priorizacion de esas acciones. Tiene que ver con la disciplina en la ejecución de esas acciones. Tiene que ver con hábitos relacionados con esas acciones y con adquirir consciencia de mi uso del tiempo para lo que debo hacer. Y esto tiene poco que ver con herramientas más o menos sofisticadas. Vaya, que de nada sirve tener todo perfectamente etiquetado y listado SI NO SE HACE.

Cuando una persona planifica puede experimentar estas consecuencias :

1- (Al fijar objetivos concretos) se puede enfocar en una determinada dirección.

2- (Al identificar retos que me acercan hacia esos objetivos) se puede concretar un rumbo para la acción.

3- (Al fijar metas) se puede establecer un plan de acción específico.

4- (Al seguir una disciplina diaria) se identifican obstáculos y se pueden poner en marcha estrategias para superarlos.

5- (Al repetir tareas previstas en el plan de acción) se van fijando hábitos muy útiles.

6- (Al priorizar) se consiguen anteponer las primeras cosas a las segundas y a las terceras.

7- (Al medir la consecución de esas tareas) se toma consciencia del alcance de mi actividad y esto motiva.

8- (Al trabajar de forma ordenada y premeditada) se evita improvisar cuando toca actuar.

9- (Al realizar mi misión) se evita la frustración, el sentimiento de culpabilidad que aparece cuando no soy capaz de hacer lo que me había propuesto.

10- (Al conseguir los resultados) se sabe que las cosas no se producen por casualidad, sino por hacer bien lo correcto.

Hay más consecuencias, pero estas son muy poderosas, ¿no crees?. Y tú: ¿planificas o solo agendas?

El camino del éxito

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Hace 20 años era director de operaciones en una multinacional. Trabajaba unas 14 horas al día y era feliz. Mi idea de éxito se centraba en llegar a ser director general. No lo conseguí. Una inoportuna absorción truncó ese sueño.

Hace 10 años era director general en mi empresa. Trabajaba unas 16 horas al día y era feliz, me sentía útil ayudando a clientes y empleados. Mi idea de éxito se concentraba en un coche de color rojo con un caballito rampante. No lo conseguí. Un amago de infarto me hizo cambiar.

Hace 4 años era yo. Trabajaba unas 5 horas al día y era feliz. Mi idea de éxito se había vuelto más compleja: trabajar 5 horas al día para poder hacer algunas cosas importantes, como estar más pendiente de mi familia, estudiar, cuidarme físicamente, trabajarme por dentro, atender a mis amigos, darme a los demás. Tengo un plan de acción que me ayuda a ir dando pasos hacia este sueño, poco a poco, seguro de lo que quiero, de lo que puedo y de lo que debo hacer.

Durante muchos años evité racionalizar mis sueños, es tan bonito soñar. Pero por suerte, encontré la forma de integrar lo que debía hacer, lo que quería ser y lo que creía. Y me alegro de ello. Mucho.

Ahora me doy cuenta de una cosa: la inconsciencia es el estado habitual de empresarios y profesionales (en general de las personas), es el estado que nos limita y nos conduce por un camino de angustia, de sentimiento de culpabilidad por no llegar a todo, de estrés, de urgencias y de apagar fuegos constantemente. Y no es fácil de evitar. Los demás lo verán como un “estás más liado que un trompo, no paras”. Tu en cambio, lo verás como “es mi sino y mi destino, es lo que me ha tocado”

Pero no es la única forma de vivir.

Un empresario muy creyente estaba todo el día pidiendo: Señor que me toque la lotería y tanto lo pedía que un día Dios se dirigió a el y le dijo: Manolo, ¿me puedes hacer un favor?. Claro, Señor. Dime. Bueno, pues resulta que yo quiero ayudarte a que te toque esa lotería que me pides sin parar, pero para eso ¿puedes comprar aunque sea un décimo de lotería alguna vez para que yo pueda actuar? ……

Para conseguir lo que quieres, debes tomar algunas acciones. Pero no de cualquier forma. Hay que montar un plan de acción que te conduzca por el camino adecuado.

No es difícil, solo hay que creer y trabajar un poco para cambiar algunas cosas que no nos dejan ver el camino de manera clara.

¿Estás dispuesto?

Segundo error del empresario: todo es igual de importante

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Cuando no hay un criterio establecido para discriminar que funciones corresponden al rol de empresario, lo que ocurre es que el empresario sigue haciendo funciones de empleado.

¿Porqué ocurre esto? Casi todos los empresarios antes hemos sido empleados, pero aprendimos un oficio, desarrollamos habilidades, adquirimos por creencia personal o por la fuerza el “espíritu” de emprendedor y, finalmente, constituimos nuestra empresa.

PERO una cosa es dar el salto a empresario y otra cosa es serlo desde el primer momento. El gerente de una empresa de comunicación que antes fue director de departamento en una multinacional de comunicación domina tan bien el rol de director que continuamente estará bajando a su función anterior porque la domina, se encuentra cómodo, útil. En cambio, como empresario, está continuamente enfrentándose a sus miedos, a hacer el ridículo, a cometer un error con un cliente, a fallar en las expectativas creadas.

Nuestro corazoncito es delicado y no nos gusta estar siempre en la zona de riesgo y de oportunidades, aunque en los libros de autoayuda tanto se diga que esto es lo que de verdad mola. Entonces estamos continuamente retornando a la zona de confort, a nuestra guarida emocional.

Así somos. ¿Cómo salir de esta lucha interna? pues es relativamente sencillo:

1º – Dime que cosas aportan realmente valor al crecimiento de la empresa.

2º – Dime cual es tu papel en esas cosas.

3º – ¿Qué estás haciendo en concreto respecto a esas cosas?

4º – ¿Cuánto de tu tiempo de trabajo efectivo ocupan esas cosas?

5º – ¿Qué proporción ocupan esas cosas respecto a tu dedicación diaria?

6º – Del resto de cosas que estás haciendo ¿qué cosas pueden hacer otros mejor que tu? ¿más rápido tal vez?

7º – ¿Cual es tu Plan de Acción para cambiar lo que no te gusta? ¿cuándo lo pones en marcha?

O sea: sin un proceso de reflexión serio y estructurado, nunca será posible focalizarse en lo rentable y nuestra productividad será una birria. Muchas veces una empresa no va mejor porque el gerente está haciendo fotocopias o descargando camiones (aunque el gerente dirá que no va mejor por la competencia, el mercado o los clientes). En su inconsciencia, el gerente realmente piensa que lo hace mejor que otros, pero la verdad es que no está aportando nada a mejorar los resultados.

Empresario: ¿cuál es tu rol en tu empresa? ¿tienes planificadas las acciones que corresponden a tu rol? ¿cuánto tiempo y energía dedicas a lo que realmente es clave y cuánto a “descargar camiones”?

No es que yo te lo diga: tu sabes que si no haces lo que debes, los resultados de tu empresa no serán mejores.

¿Te atreves a hacer lo necesario? ¿aunque sea incómodo? ¿aunque te duela en tus sentimientos? ¿aunque te de pavor enfrentarte a ello?

Si eres empresario, no puedes tener dudas.

Primer error del empresario: aceptar todo

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Lo común hoy es aceptar cualquier negocio “porque tal y como está el mercado…”

La realidad es que esa justificación, que nos creemos sinceramente, esconde un verdad oculta: no tenemos criterios de decisión, “líneas rojas” que nos permitan aceptar o rechazar una propuesta, una reducción de presupuesto, una modificación de nuestra tarifa o minutas…

Y eso es un problema. Es un problemón.

Cuando aceptamos trabajos, obras, prestación de servicios por debajo de nuestra línea roja, solo estamos contribuyendo a nuestra propia destrucción como empresa, pues nadie aguanta demasiadas piedras en su tejado. Al final siempre termina derrumbándose y siempre aplasta al mismo: a ti.

Muchas veces la falta de tiempo, ir con la lengua fuera, el estrés, solo esconde una verdad: tenemos tantos malos clientes que tienen condiciones por debajo de nuestra línea roja, que no nos podrá ir bien nunca. No hasta que les subamos el precio o los eliminemos de nuestra cartera de problemas.

¿Qué es más importante? ¿facturar más o ganar más? da igual lo que ganes: si ganas tiempo, ganas; si ganas más dinero, ganas.

1ª lección del empresario: define tus marcas rojas, especifica los factores clave de éxito de tu negocio.

Si tienes problemas para hacerlo, contacta con nosotros. Queremos que ganes. Si o si.