5 claves que nunca aprenderás en la universidad o en una escuela de negocios

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Resulta sorprendente, pero es cierto. En mis 40 años de profesional y empresario he aprendido, más veces de las que me hubiese gustado a base de “coscorrones”, algunas reglas fundamentales para tener éxito en los negocios. Ninguna de estas lecciones que compartiré contigo eran materia de asignaturas en la universidad y tan solo se pasaba por encima de ellas, muy levemente, como una pista más para montar el juego, en las escuelas de negocios. Pero lo cierto es que sin estas sencillas claves, no es posible alcanzar la excelencia, ni siquiera llegar a los objetivos, la mayoría de las veces incluso hay que pagar elevados e innecesarios precios.

Es evidente que dominar el conocimiento que nos lleva a ofrecer nuestro servicio o productos es una condición necesaria, también utilizar correctamente la información y la tecnología lo es, pero la diferencia entre ser un buen profesional o ser el profesional de referencia, la diferencia entre ser un fabricante de productos o servicios o ser el líder del sector depende en gran medida de nuestra forma de ser, que condiciona nuestra forma de hacer, que condiciona nuestra forma de comunicar, de delegar, de liderar. Lo cierto es que los gerentes que trabajan más duro en si mismos de lo que lo hacen en su trabajo están más preparados para ser lo que desean.

Trabajar duro es una cosa y trabajar con pasión es otra. La diferencia suele estar en la creencia, y esto se va construyendo cuando las personas son conscientes de su rol, de su misión personal dentro de la organización, de sus objetivos y metas y son dueñas de su tiempo. No es sorprendente reconocer que las personas que se esfuerzan por ser mejores y no solo de saber más suelen estar al frente de las empresas y negocios más importantes, más influyentes y, generalmente, los que mejores resultados ofrecen y más aportan a la sociedad.

Estas son esas cinco claves:

Fijación de Metas y Objetivos.

Diseñar lo que queremos ser, enfrentarnos a nuestras propias debilidades, trazar sendas para alcanzar nuestros propósitos, vivir con intensidad el camino y no solo el final del recorrido, conseguir los objetivos.

Lo más habitual es que estemos improvisando constantemente, haciendo cosas. No montamos pequeñas o grandes estrategias, nos parece una pérdida de tiempo, somos personas de acción. Y nos la pegamos con mucha frecuencia.

Planificación.

Exito es trabajar lo que hayas decidido y dedicar tiempo a tu familia, a tus amigos, a cuidarte en espíritu, cuerpo y mente, a atender a las personas que te necesitan.

La diferencia entre trabajar mucho y trabajar bien depende de tener un plan de acción bien equilibrado. No por mucho trabajar…

Liderazgo.

Hacer bien las cosas correctas exige desarrollar habilidades personales y profesionales relacionadas con la dirección de personas, con la gestión de relaciones interpersonales.

Una de las justificaciones de los gerentes es que un buen producto y un buen servicio son suficientes. Son pocos los que anteponen valores a cualquier otra cosa. Fortaleza, amabilidad, valor, humildad o sentido del humor son fundamentales para tener éxito.

Comunicación.

La comunicación siempre debe ser a la medida del mensaje, a propósito, solo así será eficaz.

La mayor parte de las veces decimos las cosas tal y como las construimos en la mente y la mayor parte de las veces somos conscientes de que no nos han entendido demasiado tarde.

Desarrollo Personal.

Estamos preparados para afrontar retos técnicos o para aplicar conocimientos en la vida real, pero estamos muy limitados en recursos personales.

La única guía para manejar conflictos y problemas es aprender a desagregar las cosas, resolverlas y volver a agregarlas. Para ello hay que manejar las situaciones y desarrollar habilidades específicas.

Mi recomendación, claro, es que te trabajes más para ser mejor. Mi pregunta es ¿trabajas lo que quieres? ¿consigues los resultados previstos? ¿vives?

Pablo Romeo. Mentor 3pm®. Director smileconsultores.com DSC_0605v4

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