6 Habilidades de comunicación imprescindibles en un líder

Comprométete a practicar estas estrategias, son buenas de verdad.

Se habla mucho de habilidades de liderazgo, para mí son estas tres: capacidad para comunicarse efectivamente con los demás, capacidad para delegar, también de forma efectiva y planificar de manera inteligente. Hay muchísimas más, pero en el ejercicio del liderazgo, hay condiciones necesarias como estas y hay otras, como dicen mis amigos catalanes, a más a más.

Hablando de habilidades, aquí van seis relacionadas con la comunicación, tanto interna como externa. ¡La práctica del liderazgo abarca todas las facetas de la vida!

1. Conócete a ti mismo.

Toda buena comunicación comienza por la autoconciencia. Cuando te estás comunicando con otras personas, debes ser consciente de tu discurso interior para conseguir el efecto deseado. La otra persona NO puede leer tu mente, por lo tanto, lo que digas y como lo digas es fundamental. Mi sugerencia es practicar un momento el mensaje antes de lanzarlo, retocar, corregir y entonces ¡go!.

2. Conoce a tu audiencia.

La mejor comunicación surge de entender el mensaje. Conocer las motivaciones de tu audiencia, estilos de comunicación preferidos, estilos de aprendizaje, etc., permiten adaptarte y aumentar las probabilidades de una comunicación efectiva. Hacer una conexión personal facilita la empatía, predispone a la gente y crea confianza. Una advertencia: para ser eficaces, las conexiones personales deben ser genuinas, no explotadoras.

3. Sé directo, específico y claro.

La comunicación clara aumenta la probabilidad de que la gente comprenda y tome acción en lo que estás pidiendo o sugiriendo a tu audiencia. Es mejor explicar en exceso algo que dejar espacio para malentendidos. Es mejor el lenguaje sencillo que el rebuscado.

Siempre que estés delegando una tarea o pidiendo ayuda a alguien, proporciona instrucciones sencillas y específicas. Como dijimos antes, es muy útil preparar tus pensamientos por adelantado para que incluyan todos los detalles relevantes. No termines una conversación hasta que estés seguro de que la otra persona entiende tus objetivos y cómo lograrlos. Entrega estas instrucciones de una manera amistosa y abierta para que la otra persona sepa que puede acercarse a ti con preguntas de seguimiento. Mi receta: pide las cosas como si fuesen un reto para la otra persona. No es lo mismo decir “¿me haces estas fotocopias?” que “nos han pedido un informe para entregar ahora, ¿me ayudas a terminarlo haciendo estas copias?”

4. Presta atención a la comunicación no verbal.

Muchas investigaciones sugieren que la comunicación no verbal es más importante que la verbal. Las expresiones faciales, los gestos de las manos, la postura y el contacto visual juegan un papel importante en la afirmación o en la credibilidad del mensaje.

Siempre que estés hablando con alguien, practica ser consciente de tu propio lenguaje corporal y del lenguaje corporal de quienquiera que esté hablando. En particular, presta mucha atención a la alineación de tu lenguaje corporal con el verbal, esto crea un efecto de confianza en la otra parte al verte como una persona segura de sí misma.

5. Escucha el doble de lo que hablas.

Para eso tenemos dos orejas y una sola boca. Esto, aunque sea una broma, me ha ayudado muchas veces: verme a mi mismo con dos orejotas.

Una de las mejores maneras de fomentar la comunicación abierta y honesta dentro de un grupo es practicar la escucha activa. Cuando alguien te está hablando, escucha realmente lo que está diciendo. Haz preguntas para demostrar que estás atento y para asegurarte de que no hay errores de comunicación. Mantén una mente abierta y concentrada en responder cuidadosamente en lugar de reaccionar. Esta práctica construye la relación y el entendimiento entre las partes que se comunican.

6. Sé positivo y respetuoso.

Aunque discrepes, esta actitud gana batallas cada día. Priorizar la comunicación transparente, justa y respetuosa dentro de un grupo es una de las mejores estrategias para cultivar la lealtad y aumentar el rendimiento del equipo. No otorgar más importancia al estatus sobre otras personas sino centrarse en llevar una actitud honesta, positiva y sin ego a cada situación que surja es una herramienta que hace ganar las guerras. Servir de animador en lugar de autócrata ayuda a mantener la moral y puede incluso facilitar la creatividad y la resolución eficaz de problemas.

Cada una de estas habilidades de comunicación representa una práctica continua. Nadie las dominará en un día, por lo tanto es mejor comprometerse a practicar y practicar estas estrategias de por vida. Cuanto más implementes estas habilidades, más comenzarás a sentir el “poder” personal de conducir o convencer a personas. Casi nada.

Pablo Romeo. Mentor 3pm® y director smileconsultores.com